domingo, 23 de junio de 2013

ROCKOPOP. SYBILLE BAIER, RESCATADA DEL PASADO.

La historia de Sibylle Baier bien podría ser una novela de Murakami. Una guapa alemana, que quería ser actriz, poetisa y cantante (y vaya si lo era). A principios de los 70, se dedicaba a grabar sus canciones de voz y guitarra en su cuarto, como si de un diario se tratara, pero parece ser que nunca con la intención de que vieran la luz. Resulta que la vida artística de esta mujer terminó cuando se fue a Estados Unidos a formar una familia y se convirtió en madre ejemplar y señora de su hogar. Ahí se acabó el rollo hippy y la farándula para la buena de Sibylle, quien decidió sentar cabeza



Hace unos años su hijo Robby descubrió las cintas donde Sybille había grabado sus canciones 30 años atrás. Quedó impresionado por la calidez y paz de su voz, los arreglos de guitarra y un sonido magnífico para ser grabaciones artesanales.
 
 

viernes, 14 de junio de 2013

VERANO AZUL, EL CÓDIGO DA VINCI IBÉRICO PARTE I


Tengo un recuerdo de la niñez y es que mi madre no me dejaba ver Verano Azul. No me preguntéis por qué, ella simplemente decía que no era apropiado para niños, entiendo que es porque salían padres divorciados y otras depravaciones que no debían ponerse al alcance de un infante de corta edad, cosas del tardofranquismo y los albores de la democracia… Nunca he entendido esto, creo que era el único niño de España que tenía que ver verano azul a escondidas. Es una de esas cosas a las que les das vueltas las noches de insomnio, que siempre salen en las regresiones hipnóticas, o que confiesas a un extraño acodado en la barra de una venta mientras apuras una copa de Soberano.

Los que me conocen saben mi debilidad por las teorías de la conspiración, y creedme si os digo que se me da muy bien detectar los fallos de matrix; a modo de ejemplo diré que creo ser una de las dos personas del mundo que hemos descifrado el código que rige las apariciones de Jose María Aznar desde que abandonó la presidencia (esa excéntrica teoría de que si lleva el labio superior completamente rasurado es un punto y si lleva algo de pelo, aunque sea pelusa, es una raya… morse!!!, cada aparición pública es un punto o una raya, el contenido de la comparecencia es retorcido atrezzo, y sólo podrá ser descifrado con la perspectiva de la historia).
La cuestión es que las noches de insomnio me han ayudado a comprender toda la verdad que escondía la serie de Mercero, una serie quién sabe por quién concebida, por qué poderes fácticos, que transmitía mensajes adoctrinadores y mesiánicos que entonces no sabíamos comprender.
Quiero empezar por centrarme en la figura de Pancho, Pancho era ese niño oriundo de un pueblo costero, que veía como cada verano venían niños de Madrid con sus polos Lacoste y sus ciclomotores vespino, con unos padres que nunca escatimaban en darles monedas para el futbolín o comprarles frigopiés. Para Pancho su pueblo se convertía cada verano en arcadia feliz, cuando llegaban aquellas niñas del barrio de Salamanca, con las ingles brasileñas hechas y le buscaban como se busca al buen salvaje, porque tenía un vínculo sincero con la ruralidad, con el yo primigenio y arcaico, conocía los secretos de la naturaleza a fuerza de pastorear sus cabras…
Pancho no iba a la playa, nunca salía en plan ocioso, en la serie siempre iba con la bici como con prisa de aquí para allá, sólo pisaba la orilla del mar para coger coquinas, cómo se ve en algún capítulo, que sin duda luego vendía a los veraneantes… era “working class” y Mercero hace un guiño a los iniciados presentándolo como el único personaje con el pelo largo. Esto no es baladí, en medio de la transición todos sabían lo que representaba Pancho y su melena, una amenaza, una ruptura, al temible burlón que primero robará la flor de nuestras hijas, para terminar apropiándose de nuestro estatus y de los medios de producción.
 

El maestro Mercero, con un manejo del lenguaje críptico sobresaliente, fraguado a base de capear a la censura durante el franquismo, revela soterradamente la progresiva pérdida de la virginidad de todas las chicas de la serie a manos de Pancho, representándolo metafóricamente como la aparición de la chica montada en bicicleta. Cuando en el capítulo 5 Bea aparece montando una Orbea rosa y mirando a Pancho con ojos golosos le dice: “no encontramos a Tito…” claramente está revelando la pérdida, la pérdida de la inocencia, y la bicicleta contribuye a la representación de la chica como una suerte de lady godiva contemporánea. Ahora entiendo que mi madre cuando veía la cabecera de la serie me mandaba a jugar con los tente, bicis, silbiditos,… sabía perfectamente de que iba aquello…de folleteo.

Nunca se vieron a los padres de Pancho, pero por otro lado tenemos lo que los estudiosos del medio vienen a llamar “El Pancho doliente” y es cuando pancho corre ataviado con una camiseta de rayas amarillas y negras por todo el pueblo para finalmente llegar a la playa, donde sus amigos burgueses juegan al balón, gritando Chanquete ha muerto, chanquete ha muerto!!!, excesiva muestra de dolor para un adolescente que a esa edad sólo piensa en el botellón, es una reacción propia de los dramas clásicos ante la muerte del ser amado… un momento… quizás Mercero nos cuenta entre líneas que chanquete aún mariscaba a pesar de su edad, quizás nos muestra a Pancho cómo el efebo de Chanquete que lo alojaría, dándole manutención en su barco varado, poniendo su pensión a gananciales. Parece dar a entender que Chanquete murió mientras hacían vete a saber qué, sólo tenemos el dato de que Pancho en aquel juego turbio, iba vestido de abeja maya. Creo que es de todo esto de lo que mi madre trataba de protegerme.
En sucesivos post iré aportando más claves de esta serie que consiguió romper con los valores tradicionales y sentar las bases del complejo y salvaje mundo que nos está tocando vivir.

martes, 11 de junio de 2013

DIARIOS DE UNA LUCHA ENCONTRADA IV. SER VALIENTE POR CONQUISTAR TUS DESEOS, NO A TUS ENEMIGOS.



“No basta con luchar. Es el espíritu que nos acompaña en la lucha el que decide la cuestión. Es la moral la que obtiene la victoria”

George Marshall

Por fin ha llegado la hora de cruzar las Murallas Servianas mientras lo que queda de mis legiones forma en el Campo de Marte. Hoy es el día que hará que todos y cada uno de los sinsabores de estos últimos meses haya tenido sentido, porque hoy un súbito y refulgente haz de luz ha roto la bruma circundante, hoy puedo decir que se ha hecho justicia…

Hace algunos meses decidí no volver a escribir en el blog sobre el vergonzoso despido que sufrí junto a otros tres compañeros, quedando eso sí una cita pendiente para cuando conociera la sentencia del juicio. Por una cuestión de supervivencia básica, no he podido dedicar ni un minuto más de la cuenta a lamerme las heridas, porque la autocompasión es algo que no se puede permitir un funambulista vital.

Han sido duros meses de construir un nuevo proyecto de futuro, de arriesgar lo que uno tiene y de renunciar, de renunciar poco a poco a todas las cosas que vas consiguiendo a lo largo de los años. Comienzas por prescindir de lo superfluo y para continuar por lo necesario; Uno no flaquea en el empeño cuando tiene la suerte de tener una compañera de viaje que comparte tus valores e ilusiones, pero hay una línea que terminas cruzando y es cuando el que tiene que renunciar es tu hijo. Cuando no puedes darle a tu hijo alguna cosa que tuviste de pequeño, entonces si tiemblan las piernas, un sabor ácido se te posa en la garganta y ya no te abandona. No obstante nunca fue síntoma de derrota, fue la herida que te recuerda que sigues vivo, el acicate, el estímulo, la bandera que seguir…

Cuando estas contratado en fraude de ley y te despiden, no tienes protección social, no hay cobertura de indemnización, ninguna ventanilla donde solicitar un subsidio, ni ninguna ubre que ordeñar, a todos los efectos eres un autónomo, sólo queda una cosa, apretar el culo y hacer lo que he hecho durante toda mi vida: trabajar como un burro, arriesgar mi capital, buscarme la vida y pagar todos y cada uno de mis impuestos.

Poco a poco vas saliendo adelante y descubres como lo que empezó siendo un tablón a la deriva al que asirse, se va convirtiendo en una sólida apuesta de futuro, aunque me requiera 15 horas diarias…

Hoy soy mucho más fuerte que el día que me desalojasteis de la Consejería, y tengo la mirada agradecida de un niño de 4 años como fuente de energía, ¡¡Guardad vuestras partidas presupuestarias para comprar votos agradecidos!!...Tenéis frente a vosotros a un HOMBRE LIBRE.

Ver en el juicio a la persona que ordenó a los guardias de seguridad de la Junta sacarme como al Lute de un gallinero, agachando la cabeza con los ojos húmedos de falsedad, no ha podido hacerme olvidar de las amenazas de no pagar las cantidades que se me adeudaban, el recordatorio de las puertas que se me iban a cerrar si reclamaba el reconocimiento de la  laboralidad, o lo altanera que se  mostraba cuando mandaba al “mayoral” de la empresa de seguridad a pedirme el DNI al despacho donde había venido trabajado durante los cuatro últimos años… ¿Corea del Norte?...no… Andalucía Imparable.

Por fin hoy ha salido la sentencia: DESPIDO NULO, por lo que además de readmitirme en mi puesto de trabajo, les tocará pagar los salarios de tramitación… La sentencia además me permitirá regularizar mi situación ante la seguridad social, por lo que podemos definir este acto como manumisión administrativa que me da la categoría de LIBERTO.
 Agradezco a mi familia el apoyo que me ha brindado, siempre he sentido cerca vuestro aliento y saber que no me dejabais caer, incluso cuando el oleaje rompía fuerte en los acantilados, me ayudó a sentirme invencible. Gracias también a los amigos que me disteis vuestro apoyo y a los compañeros que supisteis vestiros por los pies, cuando lo fácil era mantenerse al margen.

sábado, 1 de junio de 2013

domingo, 12 de mayo de 2013

ALFREDO LANDA, NOS DEJA EL HOMBRE. EL ARQUETIPO PERMANECERÁ



Los acontecimientos de estos últimos días han provocado en mí una honda tristeza, se ha marchado Alfredo Landa: un referente, un señor, un espejo …
Los medios de comunicación se han encargado estos últimos días, en destacar el excelso actor que era don Alfredo en los Santos Inocentes, en El Crack, etc, reivindicando al intérprete más allá del landismo, fenómeno que en estos panegíricos queda relegado a un segundo lugar y se trata como algo vergonzoso, que no encaja con la corrección política imperante y que desde mi punto de vista es terriblemente injusto.
Creo que el landismo, que se ve como un fenómeno intrínsecamente franquista, fue la verdadera revolución que se dio en España en el s.XX, nuestro asalto a la bastilla, nuestra revolución de los claveles, la espita que prendió la llama de la transición y que finalmente propició la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea como ciudadanos de pleno derecho, como iguales…
Los que tuvimos nuestra infancia en la década de los ochenta, sabemos algo de ciencia ficción, crecimos con la saga Star Wars, viendo a Marti Mcfly subir en un Delorean plateado, viendo tiburones extraordinarios acechando las costas de Amity Island o soñando que llevabas en la cesta de tu Bmx un extraterrestre envuelto en una manta… todas estas películas no tienen nada que ver con las del llamado landismo, eso es ciencia ficción con mayúsculas.
 
Las películas del landismo no nos mostraban hobbits que partían al alba a desafiar a las fuerzas del mal en la tierra de Mordor, donde se extienden las sombras; nos mostraban hechos mucho más fascinantes e inexplicables, nos adentraban en un mundo mágico de fantasía donde españoles de menos de metro setenta seducían a toda suerte de nórdicas apretadas y turgentes… El arquetipo landiano no domina los idiomas, por lo que confía a su atractivo físico, a su parte animal y primigenia la suerte amatoria, con excelentes resultados. Todos los que vimos de niños estas películas, crecíamos con el peso sobre los hombros, heredado de décadas de aislamiento franquista, de un complejo de inferioridad respecto a todo lo que sonaba a Europa… y con esto por primera vez rompe el landismo.
 
El arquetipo landiano, es reconocible para todos los niños que crecimos delante de un telefunken con laterales de madera; era el padre de todos y cada uno de nosotros, era el hombre que genéticamente estábamos destinados a ser. Encendió en toda una generación de niños, embutidos en camisetas prietas de comando G, un orgullo patrio despojado de ideología política, universal e incluyente que se alojó en lo más profundo de nuestro cerebro reptiliano, donde se controla el comportamiento y el pensamiento instintivos para sobrevivir.
Este sentimiento nos hacía mirar a Europa como Tercios al servicio de los Austrias, sentirnos como aquellos bravos españoles que eran la troika del siglo XVI e imponían medidas de austeridad en Centroeuropa, auxiliados de sus picas y arcabuces. La aparición del arquetipo landiano en cualquier piscina de Benidorm, inspiraba en aquellas voluptuosas europeas, el mismo temor y ganas de entregar la Plaza, que la visión en lontananza de la bandera blanca con el aspa roja. Hasta la aparición del landismo, nadie desde aquellos recortados y enjutos soldados españoles, había osado llamar “muslitos” a una teutona de metro noventa.

Hemos sobrevivido estoicos al aerobic, a la comida macrobiótica, a los bolsos masculinos, a las cremas exfoliantes, a la depilación corporal, a la irrupción de los metrosexuales y demás intentos del sistema en instaurar la androginia sistémica, gracias a que dentro de nuestra psique tenemos en Alfredo Landa nuestro particular Übermensch nietzschiano, un referente, que con la aparición de la tdt y desaparición de cine de barrio, nuestros jóvenes no tienen.
Nuestra generación supo integrarse en la CEE sin complejos gracias al landismo, cuando un joven ejecutivo español iba a Estocolmo a cerrar un trato, miraba a los ojos de su interlocutor, con la seguridad del que quizás está mirando a su hermano bastardo. Nuestra generación tuvo la oportunidad de desprenderse de los complejos y dar un aldabonazo en la puerta de la vieja Europa, con la aparición del programa Erasmus; entonces cientos, miles, de españoles pusieron en práctica las enseñanzas de don Alfredo. Cómo hace unos años diría Wolfgang Triedich, cofundador del programa Erasmus, al enterarse de que su única hija estaba en cinta de un estudiante de Palencia: pusimos un circo y nos crecieron los enanos.
El ensañamiento de las autoridades europeas, la imperiosa necesidad de crear una Europa a dos velocidades, las medidas de austeridad impuestas contra los países del sur, tiene su origen en la atracción que las gélidas nórdicas sienten por apoyar su cabeza en un pecho hirsuto, mientras las llaman muslitos. En esto y en un hecho acaecido hace algunas décadas: una no muy agraciada alemana llamada Ángela, pasaba unos días en la costa brava con ganas de entregar su flor y después de insinuarse a uno de estos arquetipos landianos, de paquete de fortuna prendido en la goma del bañador,  sólo obtuvo un rotundo “…tu no bicho!!!” que aún la hace llorar, correr a la cocina y pasar las noches en vela comiendo Apfelstrudel…
DEP Alfredo Landa

sábado, 16 de marzo de 2013

LETRA MENUDA. HOY QUIERO VERTE DANZAR COMO LOS ZINGAROS DEL DESIERTO



Con estas palabras empezaba Franco Battiato uno de sus temas más populares, que recuerdo me hipnotizaba siendo niño. No alcanzaba a entender prácticamente nada o directamente lo desvirtuaba “…al son de los cascabeles del tacatá” pero me cautivaba a modo de mantra, como una liebre cegada con las largas.


Algo parecido me ha ocurrido hoy al ver un correo, donde mi hermano me ha enviado el link de un video en el que aparece con su novia, bailando tango de un modo soberbio. Verlo ahí, sangre de mi sangre, capaz de moverse armónicamente y al compás de la música ha hecho que me replantee unos de mis axiomas más firmes: La incapacidad de mi familia para la expresión corporal dentro de los cánones socialmente aceptados. Déjenme que desarrolle un poco mi argumento que creo introduce una nueva dimensión antropológica.
Corría el año 89 cuando mi padre, que iba a ir al Rocío por primera vez en su vida, sintió la  imperiosa necesidad de apuntarse durante los meses previos a unas clases de Sevillanas, desarrollando las famosas Sevillanas Prusianas que tanto y tan bien dieron que hablar. Era un espectáculo casi místico ver a mi padre desarrollar aquel baile robótico y acompasado, donde los pasos de baile se sucedían con la precisión del que recita la lista de los reyes godos, pero con un absoluto desprecio hacia el ritmo y la música. Ver a mi padre con aquella danza marcial, funcional y aséptica, aprendida como un coronel soviético aprende la secuencia de lanzamiento de un misil, me hacía sentirme confuso, pues entendía a pesar de mi corta edad, que me esperaba un futuro al margen de la expresión corporal, y en aquellos tiempos os recuerdo que lo que  estaba de moda era la Lambada y por momentos pensé que esta tara genética sería una condena segura al onanismo perpetuo.
Pero va pasando el tiempo y al ir madurando, descubres que lejos de ser una minusvalía o tara es algo mucho más grande. Ahora que soy adulto he entendido la lección que mi padre me quería dar, he visto más allá para descubrir a un pionero, a un idealista, a un revolucionario. He atisbado más allá del espasmo grotesco y he descubierto el concepto.
Sin duda es una danza que entronca con los instintos primigenios del hombre, con el chamán embozado en la oscuridad de la cueva… pasos de bailé violentos y libérrimos como el que ahuyenta a una alimaña o patea un perro rabioso. Desde este prisma de entendimiento, el baile se despoja de su componente artística, estética y lúdica para alcanzar una nueva dimensión desprovista de ornatos y oropeles; ahora es brusca cambayá, súbita cojetá, espasmos muy técnicos y aparentemente deslavazados, pero que adquieren sentido en su contextualización como parte de un todo sublime.
Esta doctrina de baile, entronca con la naturaleza de la que es parte indisoluble: ningún movimiento se hace por azar, no hay frivolidad ni consumo de energía estéril. Presenta un alto grado de funcionalismo vital. En este sentido, cuando se ejecuta un movimiento acelerado y frenético de las nalgas, no busca erigirse como medio de expresión sino como un remedio natural para el prurito anal. Esta austeridad en el movimiento es la base conceptual de las llamadas danzas de barra, donde el danzante mueve la mano en la que porta la bebida espirituosa, y a lo sumo los muy avezados e iniciados se atreven con movimiento de algún pie o de la cabeza asintiendo… es la optimización de recursos llevada al extremo para el cortejo humano, y ese ahorro de fuerzas en el ritual de seducción, sin duda encaminada al acopio de  energía para la posterior cópula, es la base de que la especie humana no se haya extinguido… por eso dicen que no hay que fiarse de hombres que bailen.
Pero volviendo a la raíz del tema, en este contexto, ¿qué se busca cuando se ejecuta esta suerte de danza?. Después de mucha reflexión he llegado a la conclusión de que se trasmite un mensaje a los iniciados, un grito sordo de protesta en medio del caos; quizás era una advertencia de lo que estaba por venir, y en aquel año 89, cuando el telón de acero se desmoronaba como un azucarillo y el capitalismo se imponía como la única vía, un extraño baile, una grotesca danza, una deliciosa secuencia de espasmos, nos quería decir cuidado con los bancos, con las hipotecas… estaban los jeroglíficos pero nadie tenía la piedra de rosetta capaz de descifrarlos.
En cuanto al origen, estoy seguro que tienen que ver con el lugar de procedencia de mi padre, un pueblecito en medio de la siberia extremeña, en el que una noche de San Antón, ante el inminente ataque de las tropas sarracenas encendieron hogueras y comenzaron a danzar en torno a ellas para simular que un ejército extraordinario acampaba en el pueblo, se cree que se trata de la primera rave clandestina de las datadas en la península ibérica. Con el tiempo la historia fue degenerando y le metieron una carrera de caballos para darle lustre a la fiesta, pero en su origen era simplemente eso, gentes danzando desnudas como si no hubiera un mañana.


martes, 5 de febrero de 2013

VISTO Y OIDO. MESSI ES UN PERRO

Sólo cabe calificar como genial este cuento de Hernán Casciari...muy buena también la declamación.




... cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pié y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre-perro...